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Automatización · Pedidos y despacho

Tomar la comanda de una mesa y mandarla a la cocina desde el chat

Un agente de IA toma el pedido de una mesa por WhatsApp, resuelve cada plato contra la carta real de Fudo y crea la comanda que llega a la cocina.

¿Cómo mando a la cocina el pedido de una mesa sin transcribirlo al punto de venta?

El mesero escribe el pedido en el chat como lo diría en voz alta y un Met conectado a Fudo hace el resto: ubica la mesa en su salón, resuelve cada plato contra la carta cargada en Fudo (de ahí sale el identificador y el precio, nunca del modelo), y crea la comanda con la cantidad de comensales. Desde ese momento el pedido está en la cocina. Si el cliente pide algo más, el Met encuentra la comanda abierta de esa mesa y le agrega las líneas nuevas sin abrir otra. Y cuando alguien pregunta cómo va, responde plato por plato, porque el estado fino vive en cada línea y no en la comanda entera. Dos cosas que esto no hace, y conviene saberlas antes: la API de Fudo solo acepta ventas de salón (exige la mesa, así que no cubre domicilio ni para llevar) y no toca la caja, los pagos ni las propinas.

Qué la pone en marcha

Cuando el cliente escribe

Nadie programa nada. El Met asignado al canal recibe el mensaje del mesero, que escribe en lenguaje corriente («mesa 12, dos limonadas y un lomo término medio, son cuatro personas»), y responde en la misma conversación. Sirve igual desde el celular del mesero que desde una tableta compartida en el salón.

No hace falta programar nada: el Met asignado al canal recibe la conversación y ejecuta el procedimiento dentro de ella.

Quién la ejecuta

Met de salón

No es un Met con nombre sembrado: es un Met interno de operación que habla con el equipo del restaurante, no con el comensal. Su trabajo es que lo que se dijo en la mesa llegue a la cocina igual, sin el paso de transcribirlo a una pantalla mientras hay fila.

Canales: WhatsApp

Qué hay que tener conectado

  • Fudo Operar tienda y pedidos

5 pasos · 7 herramientas

El procedimiento, paso a paso

Cada paso muestra la herramienta que se ejecuta. Son las del conector real: si una dejara de existir, esta página no compilaría.

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    Ubicar la mesa en su salón

    El listado devuelve las mesas con su número y el salón al que pertenecen, y marca cuáles tienen una venta abierta cuando Fudo entrega ese dato. Importa porque en un local con dos salones puede haber dos mesas 12, y la comanda exige una sola. Si Fudo no devuelve la ocupación, el Met lo dice en vez de afirmar que la mesa está libre.

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    Resolver cada plato contra la carta real

    Aquí es donde se decide si el pedido va a estar bien. La búsqueda devuelve el identificador, el precio y si el plato sigue activo en la carta, y ese identificador es justo lo que la comanda pide. Cuando el mesero nombra una categoría entera («las entradas del día»), el listado de categorías la resuelve con su orden de carta y la cocina a la que se despacha. El precio sale de Fudo, nunca del modelo: si un plato no está activo, el Met avisa en vez de cargarlo.

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    Crear la comanda y que entre a la cocina

    La comanda se abre sobre la mesa con la cantidad de comensales y las líneas ya resueltas. Ese es el momento en que el pedido deja de ser una conversación y pasa a ser trabajo de cocina: no hay un paso posterior de confirmación ni una bandeja intermedia. Los dos datos que Fudo exige son la mesa y los comensales, y el Met los pide antes de crear nada si el mensaje no los trae.

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    Agregar lo que pidan después, sin abrir otra comanda

    Media hora más tarde nadie recuerda el número de la comanda. El listado de pedidos abiertos del local, de la más reciente a la más vieja, la encuentra por su mesa, y las líneas nuevas entran sobre la que ya existe. Es la diferencia entre una cuenta y dos cuentas partidas para la misma mesa, que es un problema de caja, no de cocina.

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    Responder en qué va cada plato

    La consulta devuelve el estado de la comanda, su total, su mesa y en qué va cada línea: pendiente, preparándose, listo o servido. El Met responde plato por plato a propósito, porque así es como Fudo entrega el dato: una comanda puede tener la entrada servida y el principal sin empezar, y decir «tu pedido va en camino» sería promediar dos cosas distintas.

Antes de empezar

Qué necesitas tener listo

Ninguno de estos puntos lo resuelve el Met. Si falta uno, la automatización se detiene ahí.

Los límites

Qué NO resuelve esta automatización

Preferimos decirlo aquí que descubrirlo en la implementación.

Preguntas frecuentes

Preguntas sobre esta automatización

No. Escribe como hablaría: la mesa, los platos y cuántas personas son. El Met resuelve los nombres contra la carta real y pregunta solo lo que le falte, que casi siempre es la cantidad de comensales, porque Fudo la exige para abrir la comanda.

La búsqueda trabaja sobre la carta cargada en Fudo, así que resuelve variantes y abreviaciones del nombre real. Lo que no hace es adivinar: si ninguna coincidencia es clara, pregunta en vez de cargar un plato al azar, que es el error caro en un salón lleno.

Técnicamente el flujo es el mismo, pero conviene pensarlo antes: el conector no cobra, así que el comensal pediría por el chat y pagaría en la mesa como siempre. Y como no hay anulación por API, cualquier corrección vuelve al personal. Por eso esta receta está escrita para el equipo del salón, no para el público.

El Met dice que no pudo crear la comanda, y eso es lo correcto. No hay una cola local que guarde el pedido para reintentarlo después: un pedido que el Met diera por cargado sin estarlo es peor que un pedido que hay que volver a escribir.

Las credenciales se configuran por espacio de trabajo, así que cada local va en el suyo. El listado de pedidos abiertos es del local de esas credenciales, que es justo lo que se quiere: un mesero no debería encontrar la comanda de otra sede.

Preguntándole. La consulta del pedido devuelve la comanda con su mesa, su total y el estado de cada línea, y ese estado lo mueve la cocina en Fudo. Si aparece con sus platos en pendiente, entró.

No, y no debería. Fudo sigue siendo donde vive la carta, la caja y el cierre del turno. Lo que cambia es el paso de transcribir: lo que se dijo en la mesa entra al sistema sin que alguien lo vuelva a teclear.

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